26 de Octubre de 2020   
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Pel nostre territori - Rutes

El Paisatge d'Isàvena

Text: Ayuntamiento de Isábena



Erosionando el relieve sin cesar, el río Isábena esculpe su propio paisaje.
Las curvas cerradas que describe aquí el río Isábena se llaman meandros. Se forman cuando el río discurre cambiando con frecuencia de dirección por valles amplios formados por materiales blandos, como los limos y las arcillas, fácilmente erosionables.


•Meandros encajados
Cuando un río que forma meandros erosiona un valle de substrato rocoso duro, se encaja en la roca y ya no puede cambiar su curso. Así se forman los meandros encajados.

•Curiosidad histórica
El centro de un meandro constituye un lugar de difícil acceso y fácil de defender puesto que el río actúa como foso natural. A lo largo de la historia se han construido muchas fortalezas aprovechando esta situación estratégica.


•Las margas
En el fondo del mar, donde apenas llegaba la influencia de los ríos, se acumuló el fango calcáreo que originó las rocas sedimentarias llamadas margas. Las margas son rocas sedimentarias relativamente blandas, formadas por fragmentos prácticamente imperceptibles de conchas de animales y de otras rocas. Aquí presentan un color gris-azulado o amarillento y se formaron en las zonas tranquilas del fondo del mar durante la era Terciaria.



Los sedimentos que originaron estas rocas estaban compuestos por arcillas y fangos calcáreos (con carbonato cálcico). La mayor parte del carbonato se formó en la misma cuenca por precipitación química con la intervención de animales y plantas. Las arcillas corresponden al sedimento más fino transportado en suspensión desde las desembocaduras de los ríos.

•Tormentas tropicales
En las rocas encontramos huellas de las terribles tormentas que azotaban las costas del mar de la era Terciaria.



Bajo un clima tropical la evaporación de agua del mar por el calor del sol es mayor.
Cuando se condensan grandes cantidades de vapor de agua en la atmósfera se forman los vientos huracanados, que levantan olas de gran poder destructor. Como ocurre en los mares tropicales de nuestros días, la calma de las aguas del mar de la era Terciaria era periódicamente interrumpida por violentas tormentas que, después de arrasar la costa, transportaban hacia el mar millones de toneladas de rocas, arena y fango mezclados con restos de animales y plantas.

Aquí puedes ver un estrato rocoso que se formó como consecuencia de aquellas tormentas catastróficas.


Las costas del mar tropical de la era Terciaria fueron periódicamente azotadas por terribles tormentas, que arrastraban hacia el mar millones de toneladas de sedimentos mezclados con restos de animales y plantas.